2016-01-15

¿Por qué empieza el año el 1 de Enero?

A pesar de la extensión mundial del calendario gregoriano, que se aplica incluso en China desde 1912, son muy diversas las fechas y los modos en que las diferentes sociedades inician su ciclo anual.

El año nuevo chino se celebra en una fecha variable entre los meses de febrero y marzo de nuestro calendario gregoriano. El año nuevo en los países regidos por el calendario musulmán empieza con el mes de Muharram, también en una fecha variable que en 2015 coincidió con el 14 de Octubre, cuando se inauguró el año 1437 de la era de la Hégira. En la India, el año nuevo también se celebró el pasado noviembre, en la primera luna nueva del mes de Kartika, aunque, como en el caso judío y otros, el mes en que se celebra el año nuevo no es necesariamente el mismo en el que oficialmente comienza el calendario, lo que muestra que la consideración popular del año nuevo es un fenómeno cultural relativamente independiente de las homologaciones oficiales o de los ajustes astronómicos que pueda haber detrás. A pesar de la extensión mundial del calendario gregoriano, que se aplica incluso en China desde 1912, siguen siendo muy diversas las fechas y los modos en que diferentes sociedades consideran que su ciclo anual recomienza una y otra vez. Y el 1 de Enero es solo una de esas posibilidades.

El mes de enero, según Plutarco, fue añadido al calendario de Rómulo por su sucesor, Numa Pompilio en el siglo VIII antes de Cristo

Para que hoy haya sido posible celebrar el año nuevo el día 1 de Enero primero hubo de nacer el propio mes de enero que, según Plutarco, fue añadido al calendario de Rómulo por su sucesor, Numa Pompilio en el siglo VIII antes de Cristo. El calendario que se usaba anteriormente en Roma tenía 10 meses lunares y comenzaba en primavera, en la luna llena más próxima al equinoccio de marzo (los idus de marzo). Estos diez meses marcaban un compás difícilmente ajustable al de las estaciones y el ciclo solar, que tenían una importancia obvia en la actividad del campo y había sido adoptado antes por los egipcios. Para un mejor ajuste Numa añadió el undécimo mes, Ianarius, y el duodécimo, februarius. El mes de febrero recibió su nombre de las fiestas de preparación de la primavera, llamadas Februa (limpieza, purificación) que con el tiempo se hicieron parte de las celebraciones de las Lupercales. El mes de enero, sin embargo, a falta de una referencia práctica, fue dedicado al dios Jano, cuyo culto promovió Numa activamente. No obstante, a pesar de ya tener doce meses, el año romano siguió comenzando en primavera hasta 153 a.C., un siglo antes de la reforma del Calendario Juliano.
Hasta el 153 a.C., los cónsules romanos eran nombrados anualmente por el Senado en los idus de marzo, el comienzo del año. Sin embargo, en pleno estallido de la segunda guerra celtíbera y declarada la guerra a la ciudad de Segeda, el General Quinto Fulvio Nobilior pidió al Senado que adelantara la fecha de los nombramientos a fin de poder adelantar el traslado de las tropas y preparar la campaña militar para la primavera. El pueblo de Roma siguió celebrando los idus de marzo igualmente, entre otras cosas por la abundancia de actividades religiosas concentradas en esas fechas, sin embargo, el Senado atendió la petición de los cónsules y por primera vez se trasladó oficialmente el comienzo del año a las calendas de enero (la primera luna nueva del mes), cuando tomaran posesión de su cargo los cónsules, dando inicio a la cuenta del año desde entonces. De ahí la leyenda que atribuye a los celtíberos (o a los hispanos más en general) el mérito de haber cambiado el calendario más importante de su época, también determinante de los calendarios venideros. Con enero abriendo el año (en vez de ser el undécimo mes), se reformó el calendario de Roma dando lugar en el 46 a.C. al calendario Juliano, organizado por el sabio Sosígenes de Alejandría y llamado así en honor de Julio Cesar. Este calendario sería usado en algunos países de Europa hasta principios del siglo XX, especialmente entre los de mayoría religiosa Ortodoxa. En Rusia, por ejemplo, solo se sustituyó después de la Revolución de 1917 y en Grecia, el último país en abandonarlo y adoptar el calendario civil actual (el Gregoriano), se usó hasta 1923.
A pesar de la importancia de Roma y su cultura en toda Europa, en una buena parte del continente la preferencia a la hora de celebrar el comienzo de año caía en otras fechas.

No obstante, a pesar de la importancia de Roma y su cultura en toda Europa, en una buena parte del continente la preferencia a la hora de celebrar el comienzo de año caía en otras fechas. Si en Roma y en el Mediterráneo el Año Nuevo se celebraba con la primavera, los pueblos del norte preferían el invierno. Al comparar entre ambas latitudes conviene recordar que la diferencia estacional entre el templado sur de Europa y el frio norte marcaba una diferencia grande en la forma de vivir, empezando por el ritmo de trabajo del campo y siguiendo por la caza y el pastoreo. De estas diferencias se desprende una experiencia del ciclo anual muy diferente. Sirva como ejemplo el hecho de que en el norte, incluso después de la adopción general del calendario juliano impuesta por Carlomagno en el siglo VIII, el año siguió dividiéndose principalmente en dos estaciones, la de Skammdegi (los días cortos) y la de Náttleysi (los días sin noche), como se referían a ellas los islandeses.

¿Cuánto tiempo dura el día y la noche en el Polo Norte?

Por un período de 178 días no es posible ver el sol en el Polo Norte.
Para los que jamás hemos ido a ninguno de los polos, se nos hace increíble pensar cómo es que una noche y un día duraría tanto tiempo, pues lo que sucede en el Polo Norte y en el Polo Sur no va más allá del sentido común y la lógica de la rotación y traslación del planeta.

El sol en el Polo Norte se ubica continuamente sobre el horizonte durante los veranos y por debajo de él en los inviernos. Solamente se logra ver un solo amanecer justo antes del equinoccio de Marzo que ronda por el día 20 de este mes y le toma cerca de tres meses para llegar hasta el punto más alto, alrededor de los 23 grados y medio de elevación en el solsticio de verano (que ronda por el 22 de junio).

Durante los días que el sol es visible en el cielo polar, pareciera que se moviera de manera senoidal sobre el horizonte, pero va subiendo de una forma muy poco notable desde el equinoccio de primavera hasta su punto máximo de elevación sobre el horizonte durante el solsticio de verano para luego bajar y ocultarse en el horizonte en el equinoccio de otoño.
Lo increíble sucede dos semanas antes del amanecer y dos semanas después del amanecer, un periodo de crepúsculo náutico que dura alrededor de cinco semanas, algo similar a lo que se puede ver en esta imagen:



Estos efectos son causados por la combinación de la inclinación del eje de la Tierra y las revoluciones al rededor del sol. La dirección del eje de la Tierra al igual que su ángulo con respecto al plano de la órbita que realiza al rededor del sol, van cambiando de una manera muy lenta por un largo período de tiempo. 
A medio verano, el Polo Norte apunta hacia el sol a su máximo alcance. Y a medida de que el año continúa y la Tierra se mueve alrededor de él, el Polo Norte con el tiempo se aleja del Sol hasta la mitad del invierno, donde le da la espalda a su máximo alcance. Lo mismo sucede en el Polo Sur, pero a 6 meses de diferencia.

2016-01-12


El Sol es el objeto más grande de nuestro Sistema Solar y aún así
los Astrónomos por las características que posee lo denominan como una Estrella Enana Blanca.


El cinturón de Orión es observable en el hemisferio norte.